El Marantz 1030, protagonista de este artículo, se fabricó en 1972, y junto con su hermano mayor, el Marantz 1060, serán los primeros amplificadores integrados “económicos” producidos por Marantz.
El Marantz 1030 comparte con el 1060 el mismo circuito de la etapa final y, tal como era frecuente en aquella época, utiliza una fuente de alimentación simple y, en consecuencia, un condensador de salida para cada canal. Obviamente, el Marantz 1060 se alimenta con un voltaje más alto para poder obtener más potencia.
Sin embargo presenta diferencias la sección del preamplificador, que en el caso del 1060 usa un control de tonos medios y tiene una sección phono un poco más sofisticada con 3 transistores por canal en lugar de los dos que usa el Marantz 1030.
Un denominador común entre ambos amplificadores integrados es la calidad del sonido que es decididamente superior a los modelos que posteriormente los reemplazaron. El Marantz 1030 (15+15W) permanecerá en producción hasta 1975 cuando será reemplazado por el Marantz 1040, (20w+20w), que a su vez será reemplazado en 1978 por el Marantz 1050 (25w+25w).
El Marantz 1030, se restaura con un recap completo, y debo decir que, gracias a la sustitución completa de los antiguos condensadores electrolíticos, es uno de los amplificadores en los que, por encima de otros aparatos, he notado una mejora evidente en la calidad del sonido.
Lo primero que destaca, como muchos de los amplificadores de esta época, es la disposición interna de los circuitos, cada etapa tiene su propia placa de circuito impreso, y los distintos circuitos están conectados entre sí a través de numerosos cables.
El nivel de construcción es realmente excelente, el panel frontal de aluminio es muy atractivo. Los potenciómetros y los diversos interruptores, como de costumbre, deben limpiarse a fondo para eliminar cualquier contacto falso.
Tras una minuciosa limpieza interna reemplazamos los condensadores electrolíticos de la etapa de potencia. Como siempre los capacitores nuevos son de excelente calidad (Nichicon/Panasonic FM). Los transistores de potencia son dos pares de 2SD315 en paquete TO66.
A continuación, se cambian todos los condensadores electrolíticos de la etapa del preamplificador.
Seguidamente es el turno de la etapa phono que, a pesar de usar solo 2 transistores por canal, está bien hecho, y utiliza una pantalla de chapa como protección contra cualquier interferencia.
Los dos condensadores de salida, originalmente de 2200µF, son reemplazados por dos excelentes Nichicon KG de 4700µF, el uso de una mayor capacidad nos permite mejorar la distorsión y la respuesta en las frecuencias más bajas.
El condensador de suavizado, que originalmente era de solo 3000 µF, se reemplaza con un espléndido Kemet de 10000 µF. En este caso, utilizar una mayor capacidad ayuda a reducir al máximo la presencia de ripple y a contar con una mayor reserva de energía disponible durante los picos musicales.
Por último se reemplazan los condensadores electrolíticos restantes de la sección de alimentación; cabe señalar que partiendo del secundario del transformador, los circuitos del preamplificador son alimentados independientemente de la etapa final.
Después de verificar cuidadosamente todas las soldaduras y conexiones, encendemos el Marantz 1030 y vamos a ajustar el bias. Se ajusta con los trimmers R729 y R730 para tener 7.5mV, equivalente a un bias de 15mA, en los extremos de las resistencias R747 y 748. Luego, con los trimmers R723 y R724 se debe ajustar la simetría del clipping.
Las medidas del Marantz 1030
La potencia continua detectada con ambos canales en funcionamiento es de 23 + 23 Wrms en 8 ohmios y 27 + 27 Wrms en 4 ohmios. Mucho mayor que los 15 + 15 Wrms declarados. La respuesta en frecuencia oscila entre 18 y 75 kHz a -1dB.
La distorsión armónica total a 1kHz y 10Wrms es muy baja, igual a 0,0058%. La sensibilidad de las entradas auxiliares es de 190 mV mientras que la de la entrada phono es de 2,3 mV.
En la sala de audición el Marantz 1030 nos ha convencido por completo con su calidad de sonido. Ha mostrado un gran equilibrio sonoro, con unos agudos muy dulces nunca estridentes y unos graves claros y dinámicos.
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